Franz Kafka fue un autor checo cuya obra es considerada como una de las más influyentes de la literatura del siglo XX. Si bien conocemos mucho de sus novelas, su correspondencia destila una prosa poética que refuerzan su sensibilidad y talento.
Hoy te compartimos un fragmento de una de sus cartas a Milena.
«Sólo en sueños soy tortuoso. Es tan lindo haber recibido tu carta y tener que responderla con este cerebro insomne. No sé qué escribir. Me limito a vagar entre las lÃneas, a la luz de tus ojos, en el aliento de tu boca, como en un bello dÃa de felicidad».
«No sé cómo abarcar toda esta dicha en palabras, ojos, manos y este corazón. No sé cómo abarcar la felicidad de tenerte aquÃ, la alegrÃa de que me pertenezcas. No solo te amo a ti. Es más lo que amo: amo la existencia que tú me otorgas».
«Yo te quiero como el mar desea a un diminuto guijarro hundido en sus profundidades. De igual manera te envuelve mi amor. Y ojalá yo sea para ti ese guijarro. Amo al mundo entero y a ese mundo pertenecen también tus hombros y tu rostro sobre mà en el bosque y ese descansar mÃo sobre tu pecho casi desnudo».Â
«Qué fácil será la vida cuando estemos juntos. Entiéndeme bien y sigue siendo buena conmigo. Antes de conocerte creÃa no poder soportar la vida, no poder soportar a los hombres Y eso me avergonzaba. Pero tú Milena me confirmas ahora que no era la vida lo que me parecÃa insoportable. Hoy me bastan unas pocas lÃneas tuyas, dos lÃneas, una sola palabra. Lo único cierto es que lejos de ti no puedo vivir. No deseo otra cosa que hundir mi rostro en tu regazo, sentir tu mano sobre mi cabeza y permanecer asà hasta la eternidad».
















