Cristina Maya -poesía-

por | Nov 10, 2021

Poeta y crítica literaria, nace en Bogotá, Colombia en 1951.  Su poesía está inmersa entre la sensualidad y el deseo. 

Poema de la ausencia

Cómo golpea tu ausencia

cuando evoco tus pasos por la casa,

tus huellas en mi alcoba,

mi cotidiano empeño de tenerte.

Puedo palpar la luz de cada amanecer

con su luna desierta y congelada,

tu voz de agua

fluyendo por mi sangre

de magnolia encendida,

tu sombra fugitiva

que tejes y destejes,

por la escalera anónima

que hasta ti me conduce.

Puedo esperarte desvelada

en la noche profunda,

sembrar el horizonte

de voces que te nombran

desde mis sueños desolados.

Penetrar en un círculo etéreo

de niebla y lejanía

de polvo inerte y blanco

donde mi soledad de nieve

habita el más remoto sitio

de tu alma.

Allí donde tu imagen

en constante reflejo del silencio,

memoria impresa en el espejo.


Divagación

Voy por tu piel desnuda

alcanzando tus manos que diluyen las horas,

acercando mis ojos a tus sueños,

dibujando tu frente, tu mirada,

súbitamente recobrándote.

Comienzo a oír tu voz ahora,

a algún país lejano perteneces,

dueño de alguna embarcación perdida,

así te siento….

Ahondo mi corazón en tu latido,

distante estás del mar soñado

Y a mi orilla te acoges dulcemente.


Insistencia

Crece con insistencia tu recuerdo

y en la sombra impalpable

te recobro,

porque nunca me canso

de soñar tu imagen,

de reconstruirte en un espejo

eternamente inmóvil,

de seguirte en la caricia

constante del deseo,

en la fuerza inevitable de la sangre

que corre intensamente

hasta romper la piel,

hasta adherirse en la entraña

y convivir con ella 

en una misma herida.

Pues soy rueda veloz que no claudica

hasta seguir en la loca carrera

hacia tu encuentro.


Tras tu sombra

Transfigurado en una luz más pura,

en ese límite soñado

que contemplamos juntos,

invencible en tu mundo y sublimado

surges en mi recuerdo como un símbolo.

¿En qué lugar, qué puerto,

qué territorio habitarás ahora?

Vivo por ti, viviendo tras tu sombra

y en el continuo miedo de perderte,

de no encontrar la ruta,

de dar mil vueltas

en la ilusión frenética del tiempo.

Tiembla la noche de mi insomnio,

¿qué país es el tuyo?

¿A dónde habrás viajado

desafiando las sombras?

Sólo sé que me adentro

sutilmente en la ausencia,

en un mundo impreciso que no tiene salida,

donde voy sumergiéndome

hondamente a tu lado.


Una puerta abierta a ti

Vencida estoy

en tu noche febril.

Puedo palpar la luz de cada amanecer

con su luna desierta y congelada,

tu voz de agua

fluyendo por mi sangre

de magnolia encendida,Pues al sumirme en ti

como en un sueño,

he iniciado mi viaje

por un extraño laberinto

donde sólo se plasma

la única imagen tuya.

Abordo ahora un infinito tren

con rumbo conocido,

el tuyo.

Divago en tumultuosas calles

en extranjeros mundos,

buscándote.

Soy quien me bebo

sorbo a sorbo la ausencia

con la firme esperanza

de encontrarte.

Hay una puerta abierta a ti,

detente en ese umbral,

quiero saciar la sed

de esta aventura,

calmar ese deseo de tenerte,

de sentirte cotidianamente

habitando en mi casa,

abordando mi lecho.

Detente en esta orilla,

pasajero de todos mis momentos,

estación del silencio

infatigablemente recorrida.

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