El Señor de las Moscas

por | Jun 21, 2021

¿Te imaginas a un grupo de adolescentes náufragos en una isla desierta, sin adultos, sin control, sin reglas? Esta es la premisa de la cinta El señor de las moscas dirigida por Harry Hook. La película fue estrenada en 1990. Sí, hace 31 años y el planteamiento central de la historia sigue más vigente que nunca.

¿Qué es lo que verdaderamente nos hace humanos y no salvajes? ¿Es el lenguaje? ¿Es la organización social, las estructuras y jerarquías? ¿Dónde habita la bondad en el hombre? ¿En qué momento y bajo que circunstancias somos capaces de traicionarnos a nosotros mismos?

La película inicia con la imagen de un grupo de niños flotando en el mar, tratando de rescatar al piloto del avión donde viajaban. El piloto está gravemente herido y los niños tienen emociones encontradas, por un lado, es llegar a una playa que luce ideal, sin adultos, sin reglas, sin escuela, pero las preguntas empiezan a surgir, sed, hambre, miedo, y la constante expectativa de un rescate empiezan a marcar el hilo emocional de la cinta.

La cinta está basada en la novela del inglés William Golding, premio nobel de literatura 1983. Mientras que, en el libro, los chicos viven en un internado británico y su avión cae a consecuencia de una tormenta, durante la época de la guerra; en la cinta los chicos son estadunidenses y pertenecen a una escuela militar.

Los chicos comienzan a notar la necesidad de una mínima organización para poder sobrevivir, ya que el único adulto vivo es posible que no sobreviva. El grupo escoge a Ralph como su líder, al considerarlo el mayor y el más sereno. Jack es su competidor más cercano, activo, popular, intrépido, ambos se llevan bien y las cosas parecen funcionar.

En el libro se marcan inmediatamente los grupos dentro de la isla, aquellos que siguen a Ralph, los que pertenecen con al coro escolar y los que apoyan a Jack que se denominan los cazadores. En el libro hay una carga moral y cristiana que no existe en la cinta.

Piggy, un chico pasado de peso y con gruesos lentes se convierte en el escudero de Ralph. Piggy es el más racional, trata de mantener el foco de atención en el rescate y la supervivencia del grupo. Los días pasan y las emociones empiezan a salir de control, la hoguera que debían mantener encendida para ser vista por un barco, pasa a un segundo plano, mientras Jack se obsesiona con cazar un cerdo salvaje, las reglas parecen relajarse y la distancia entre los grupos se hace más evidente.

En el libro, Golding mantiene un tono ético y reflexivo sobre el clásico tema del bien y el mal. En la novela, el cerdo representa la maldad, de acuerdo a la tradición hebrea es Belcebú que significa “el señor de las moscas” una burla a los adoradores del dios pagano Baal, quienes dejaban carne en los templos hasta pudrirse y llenarse de moscas.

Hay una secuencia muy emotiva entre Ralph y Piggy, donde éste último cuestiona qué es lo que los hace buenos, mencionando incluso a Rousseau. Las emociones más primitivas y salvajes empiezan a invadirlos: el miedo, la necesidad de dominación, el pensamiento fantástico y las idea de un monstruo presente en la isla, es también el reflejo de la cacería interna por el niño ingenuo e inocente que vive en ellos.

Si bien la película es fiel al libro, sí hay actualizaciones en los contextos y características físicas de los personajes, etc. Ambas versiones plantean dilemas éticos y morales que siguen vigentes: ¿hasta dónde somos capaces de llegar por tener el control? ¿hasta donde el miedo desborda la frontera de nuestra propia humanidad? El libro explora a detalle la idea de los diferentes roles sociales y sus transformaciones de acuerdo al entorno. Cada uno de los personajes revela un aspecto de la sociedad, llenando al lector de matices, ángulos y nuevos puntos de vista para observar y juzgar su realidad personal.

No haré spoilers. Tanto la película como el libro funcionan para el público infantil y juvenil. Los planteamientos abordados promueven el diálogo y el debate, tomar posición y encontrar tu propio lugar en el mundo.

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