Kubo y la búsqueda del Samurai

por | Jul 30, 2021

Hay algo mágico en la animación. Es quizás, la posibilidad de que un dibujo cobre vida y sea capaz de mover emociones, evocar preguntar, conjurar la infancia y hasta preveer el futuro.  Las películas de animación se tornan cada vez más complejas, múltiples voces, con mayores lecturas e interpretaciones, pero especialmente provocadoras.  Cada vez que veo una película de animación, me maravilla los alcances que tiene, el manejo de colores, el realismo, la historia, la profundidad de los personajes y escenarios y la música.

Estrenada en 2016, Kubo y la búsqueda del samurai, es una hermosa película realizada en stop motion.  Narra la historia de Kubo es un niño tuerto de 12 años que vive con su madre, en lo alto de una cueva, a la cual debe regresar antes de que caiga la noche, porque la noche encierra secreos de los cuales su madre no quiere hablar. 

Kubo es un talentoso contador de historias, solo necesita un toque de magia que transforma el papel en delicado y vivaz origami, y su inseparable shamisen, una especie de guitarra oriental. Kubo nota que su madre cada día está más enferma, encerrada en un mundo que solo existe en su cabeza y su padre, un antiguo samurai ha muerto. 

Kubo siente la perdida de su padre y asiste a la celebración del pueblo para recordar a los muertos; pero la noche quiere apoderarse de su único ojo. Kubo escucha voces que susurran su nombre de un modo inquietante hasta que se presentan frente a él. Sariatu, la madre de Kubo utiliza la magia que le queda y lo rescata de sus malvadas hermanas Karasu y Washi, quienes sienten que su hermana las traicionó al abandonar el cielo que gobernaba para amar a un hombre.  

El diseño de estos personajes sigue la tradición del teatro y folclore japones con el uso máscaras Noh; de acuerdo con las leyendas, estas mácaras absorben el alma de quién las usa, volviendo cada vez más poderoso y maligno a su portador.  

Kubo despierta y descubre que Simio, su amuleto de madera, es ahora un simio de verdad, enojón y con bastante actitud. La animación del Simio, su peleaje y la expresividad de sus ojos son espectaculares. Kubo empieza así un viaje para descubrir quien es y encontrar al personaje de Hanzo, quien le puede dar información sobre la armadura samurai de su padre y así protegerse de las hermanas luna.

En el camino conocen a Escarabajo, un personaje divertidisimo que sueña con ser un samurai de verdad, pero no recuerda quién es. 

La historia también representa ese paso de la niñez a la adolescencia, donde cuestionamos a a los padres, pero al mismo también no podemos alejarlos del todo porque los necesitamos para contener la explosición de sentimientos de esa etapa. La cinta te mantiene atrapado ante los constantes obstáculos que debe vencer nuestro protagonista, muchos de ellos están llenos de secuencias de acción, con diálogos que promueven la reflexión y el autoconocimiento. 

La cinta explora a detalle la cultura japonesa especialmente los rituales funerarios y la forma de honrar a los que ya se han ido a través de un camino de luz. La película pertenece a los estudios Laika, los mismos que hicieron Coraline, esta vez bajo la dirección de Travis Knight quien se enamoró de la cultura japonesa en un viaje que hizo durante su niñez. El director afirma que, Kubo y la búsqueda del samurai refleja los aprendizajes tanto en técnicas narrativas, como en la construcción de marionetas y avances en la tecnología. Es visualmente espectacular el nivel de detalle de cada personaje, el colorido de los escenarios y el manejo del color para acompañar las emociones.

Kubo presenta escenarios bellísimos, métaforas visuales, personajes auténticos y entrañables que nos hablan sobre segundas oportunidades y el valor de la memoria familiar y colectiva, con una gran mensaje: convertirnos en quien queremos que recuerden.

La banda sonora es muy emotiva, especialmente la canción While my guitar gently weeps de Regina Spector.

Una opción ideal para el fin de semana, en pareja, en familia.

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