La sociedad de los poetas muertos

por | Oct 28, 2021

Cuando estaba en la preparatoria llevé por primera vez clase de filosofía. Revisamos a los clásicos y discutimos problemas de ética; pero recuerdo especialmente una tarea sobre la película La sociedad de los poetas muertos.  

La cinta fue estrenada en 1989, bajo la dirección de Peter Weir. La sociedad de los poetas muertos inicia con la bienvenida al nuevo año escolar del internado para varones Welton. Una prestigiosa academia que tiene como pilares: la tradición, el honor, la disciplina y la excelencia. Los internos son jóvenes de familias acomodadas que buscan no solo la mejor educación para sus retoños sino también las conexiones necesarias para perpetuar la tradición familiar.   La ceremonia incluye la presentación del nuevo profesor de literatura el Sr. Keating, interpretado por Robin Williams.

El profesor Keating es un exalumno de Welton, conoce los manejos, los apodos y sobre todo las emociones y vivencias de los chicos internos.  Keating  sorprende a sus alumnos invitándolos a cuestionar la tradición y aprovechar el día.  Carpe Diem, frase que marcó a una generación completa.

La historia se centra en un grupo de estudiantes y su relación con su maestro.  El grupo es variado, Neil sufre con un padre autoritario y extremo controlador.  Todd es un chico tímido con una pasión escondida. Charles Dalton es el chico estudioso y predecible. Knox se enamora por primera vez y tiene que luchar por su chica; también participan Gerard y Steven quienes tienen una divertida secuencia de baile. 

Los actores que interpretaron a estos chicos, son hoy un referente. Podrás disfrutar y /o recordar a un jovencísimo Ethan Hawke, Robert Sean Leonard, un super divertido y enamorado Josh Charles y por supuesto un Robin William en uno de sus personajes más queridos. 

El guion está inspirado en la vida del profesor Samuel Pickering, quien dio clases al guionista de la cinta Tom Schulman; dando forma al personaje de Keating, un maestro inspirador, entrañable y divertido; un hombre que busca mostrarles a los chicos la importancia de los libros, de hacer preguntas, de aprovechar los talentos y la vida misma.  Su estilo va contra las reglas, contra la dureza del sistema educativo que prioritiza la seguridad y la estabilidad de ciencias duras, por lo que encuentra fácilmente opositores y enemigos dentro de la academia.

Para estos chicos explorar esta libertad implica también enfrentarse a las expectativas de los padres, las reglas del instituto, el sentido del rechazo amoroso y la fragilidad de las decisiones contra el futuro académico y exitoso.  La cinta tiene un final intenso y delicado. Madurar y crecer son procesos dolorosos, llenos de sinsabores y sorpresas que marcan la vida, sin embargo pese a las alternativas que tomamos en nuestra adolescencia se mantiene una flama de esperanza y buenos momentos.

La película está llena de referencias literarias y poesía, y cómo no hacerlo cuando en el salón de clases arriba del pizarrón está un retrato de Walt Whitman. Disfruto muchísimo cuando vuelvo a ver una película y hago una lectura completamente diferente de la misma. Hoy, soy capaz de entender las referencias literarias de la cinta, ubicar los autores y sus contextos creativos, vincularme con los pasajes y adentrarme en el film de un modo más personal. 

La cinta ganó el Oscar al mejor guión original en 1990. Su banda sonora es bellísima. 

Una recomendación ideal para maestros, educadores, promotores de lectura y padres de familia. 

Para cerrar les dejo los poemas que se mencionan en la cita.


Carpe Diem

No indagues, Leucónoe (no es lícito saberlo),
qué fin reservan los dioses a tu vida y la mía,
ni combines los números mágicos. Mejor será que te resignes
a los decretos del hado, sea que Júpiter te conceda vivir muchos años,
sea éste el último en que ves romperse las olas del
Tirreno contra los escollos opuestos a su furor.
Sé prudente, bebe buen vino y reduce las largas esperanzas
al espacio breve de la existencia. Mientras hablamos,
huye la hora envidiada. Aprovecha el día, no confíes en el mañana.

Horacio (Venosa, 65 a.C. – Roma, 8 a.C.)

Carpe diem es una expresión original del poeta Horacio, aparece en el poema número 11 del primer libro de Odas. 


¡Oh capitán, mi capitán!

¡Oh capitán, mi capitán!

Terminó nuestro espantoso viaje,

El navío ha salvado todos los escollos,

Hemos ganado el codiciado premio,

Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas,

Ya el pueblo acude gozoso,

Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,

Mas, ¡oh corazón, corazón, corazón!

¡Oh rojas gotas sangrantes!

Mirad, mi capitán en la cubierta

Yace muerto y frío.

¡Oh capitán, mi capitán!

Levántate y escucha las campanas,

Levántate, para ti flamea la bandera,

Para ti suena el clarín,

Para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,

Para ti la multitud se agolpa en la playa,

A ti llama la gente del pueblo,

A ti vuelven sus rostros anhelantes,

¡Oh capitán, padre querido!

¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!

Esto es sólo un sueño: en la cubierta

Yaces muerto y frío.

Mi capitán no responde,

Sus labios están pálidos e inmóviles,

Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,

El navío ha anclado sano y salvo;

Nuestro viaje, acabado y concluido,

Del horrible viaje el navío victorioso llega con su trofeo,

¡Exultad, oh playas, y sonad, oh campanas!

Mas yo, con pasos fúnebres,

Recorreré la cubierta donde mi capitán

Yace muerto y frío.


No dejes que pase el día

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco,
sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte,
que es casi un deber.
No abandones las ansias de hacer
de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.
Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.
Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.
Nos derriba, nos lastima,
nos enseña,
nos convierte en protagonistas
de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra,
la poderosa obra continúa:
Tu puedes aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar,
porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores:
el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes.
Huye.

«Emito mis alaridos por los techos de este mundo»,
dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas,
pero no podemos remar en contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca
tener la vida por delante.
Vívela intensamente,
sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro
y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron
de nuestros «poetas muertos»,
te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros:
Los «poetas vivos».
No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas
.

Apócrifo atribuido a Walt Whitman.

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Cathy Valdez
Invitado
5 meses antes

¡Me encanta esa película! Muy inspiradora.